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lunes, julio 04, 2011

Así de fácil

"Tenés hipotiroidismo (...) tu tiroides segrega una hormona de mala calidad, se entiende?" Sí, dicho mal y pronto, mi sistema está mal administrado y tira pantalla azul a cada rato. Genial.
"Tomá esta pastillita todas las mañanas y se arregla el problema" ¿Posta? ¿Con una simple pastillita dejo de estar totalmente aplastada y congelada al lado de la estufa y se me deja de escamar la piel y las uñas? ¿Así de fácil? GENIAL.

Mi psicólogo se tomó la noticia con optimismo; pensaba - como yo - que así la terapia iba a ser más fácil, sin una cuestión física boicoteando la voluntad de cambio. Esperamos un mes y sí, dejé de sentirme más seca que una pasa, la estufa calentó un poco más y la gravedad le dio una tregua a mis kilos. Pero seguí pegada a la cama en las mañanas y sin poder ganarle a la apatía que encabeza cualquier proyecto o idea.

"Pasa que estás deprimida, vamos a ver si podemos ganarle por nuestra cuenta y si no te voy a tener que derivar a un psiquiatra para que te medique con algo livianito". Ok, entusiasmo al tacho, pero démosle para adelante que en obstinación no me gana nadie.

Y lo intenté, lo intento, cada día, a cada minuto. Me recuerdo constantemente la lógica que choca contra la situación, me instigo la voluntad de ver la realidad tal cual es, buena y aceptable, sin problemas. Pero sigo rota, sin poder terminar de escalar el pozo ponga la garra que ponga. Mientras sigo tomando mi hormona para que - al menos - no falle el organismo. Pasan los meses y con el terapeuta perdemos las esperanzas, no estamos avanzando, aunque los dos tengamos voluntad. Me dice que me va a derivar a un médico, que mi depresión necesita "ayuda", que es evidente que con la buena predisposición no alcanza. No le respondo, pero mi mueca quizás lo diga todo. La propuesta queda en Stand By y salgo del consultorio para cenar con mi tío, que - convenientemente - es psiquiatra.

No le comparto mis conversaciones de diván, sólo relatos normales de la actualidad típicos de cuando uno se pone al día con un afecto. "Nena, vos tenés una depresión galopante". Bleh, ahí va de nuevo esa palabrita. La combato, que yo sepa no lloro por los rincones ni abandono la vida con ideas fatalistas. Estoy rota, sí, pero la peleo, mierda.
Me hace algunas preguntas de sondeo que me hacen putear por dentro; que si he perdido el gusto por mis hobbies, que si me cuesta dormirme y levantarme, que si he perdido el sentido del humor, etc., etc. Bueno sí, eso nos pasa a todos, ¿no?
"¿Tu psicólogo no te dice que estás deprimida?". Scratch, scratch. Cada vez que se pronuncia la palabra me mosquea, pero le digo la verdad de todas formas. "Te medico yo si querés" es su respuesta. Cri, cri...

Miro la receta sin decidirme. No es que no me guste tomar pastillas, soy experta en cócteles de diclofenac, buscapina y omeprazol. Mi botiquín siempre tiene stock de ibuprofeno en todas sus formas, qura plus, tafirol y otros útiles. Soy completamente pro medicina para la situación que lo amerite. Hasta le he tomado afecto a mi levotiroxina matutina. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

La contractura sale en radiografías, el resfrío se ve en el pañuelo, el hipotiroidismo sale en un análisis de sangre. Son cosas reales, comprobables, tangibles. El organismo y la medicina son hechos científicos. El cuerpo es un cúmulo de compuestos químicos y las pastillas son contribuciones de la misma naturaleza. La "depresión", en cambio, es una idea, una cosa abstracta e intangible que mi razonamiento no puede aceptar como real. Confío en mi tío, confío en mi psicólogo, pero no me cierra que una pastilla cure una idea.

No me cierra que sea tan fácil, que una pastillita pueda contra la idea que derrota a una psiquis que combate a todo pulmón. La mente se trata con mente, ¿no?

Miro la receta con el ceño fruncido, el raciocinio se opaca por el orgullo. Si funciona, ¿quién me cura después el ego herido de que una droga sea más fuerte que mi espíritu?

3 comentarios:

Abzurdah Zenizientah © dijo...

Si entiendo lo que quieren decir tus palabras, quizas pq muchas veces tambien he estado deprimida pero he rechazado la idea de que una pastilla sea el remedio magico para la cura de esta... Quizas todo el mundo pasa por esto, momentos de tristeza algunas veces sin sentido pero que estan alli latentes para que no olvides su precencia, que las lagrimas son amigas y por mas que desee no puedo parar de llorar...

Quizas luego se pase, y sino se que al menos tengo su compañia junto a mi... Gracias por compartir tu sentir!!! me ha gustado mucho el leerte y espero continues escribiendo!!!!

http://mimundosecretol0v3.blogspot.com/
http://abzurdahzenizientah.blogspot.com/

besos y abrazos!!!

Connita dijo...

Las lágrimas son buenas, más de lo que uno cree. Mientras haya lágrimas hay sentimiento, y eso es bueno. La tristeza puede sanarse con cariño, con amigos, familia o hasta con sesiones de diván. Sólo hay que tener fuerza y paciencia, que no es fácil, pero no es imposible.
Saludos y mucha fuerza para esos momentos oscuros. A veces nuestros propios infiernos están llenos de bendiciones ;)

Anónimo dijo...

que grande es la droga ...saludos